Tres lecturas rusas sobre la estrategia de acciones indirectas de Liddell Hart
En esta entrada reúno tres materiales traducidos del ruso que dialogan con una de las obras más influyentes —y también más discutidas— del pensamiento militar del siglo XX: La estrategia de las acciones indirectas, de Basil Liddell Hart. El conjunto incluye un resumen de la obra y dos reflexiones que la examinan desde ángulos distintos, el operativo-militar y el filosófico-crítico. Las versiones españolas han sido traducidas del ruso y conservan las referencias originales de sus autores.
- Un resumen de la obra
El primer texto, elaborado por el teniente coronel de la reserva A. Amirzadyan, ofrece una síntesis del trabajo de Liddell Hart. Recoge la idea central del autor británico: el resultado favorable de una guerra depende en gran medida de acciones militares indirectas e inesperadas para el enemigo, tanto físicas como psicológicas. De ahí su afirmación de que lo decisivo no es tanto la batalla decisiva cuanto las acciones que la preceden y la siguen, y su conocida tesis de que «el camino más largo y tortuoso suele ser el más corto para alcanzar el objetivo».
El resumen expone además la distinción entre estrategia, gran estrategia y política, los ocho principios fundamentales —seis positivos y dos negativos— y la importancia de la economía de fuerzas, la elección de objetivos acordes con los medios, la creación de dilemas al adversario y la relación entre concentración y descentralización. También subraya una advertencia política: la victoria debe medirse por la paz de posguerra y no solo por la derrota inmediata del enemigo. - Una reflexión desde el arte militar
El segundo texto, firmado por el general de división retirado I. N. Voróbiev y el coronel V. A. Kisélev, sitúa la estrategia de acciones indirectas en una larga tradición que va de Sun Tzu y Frontino (Sextus Iulius Frontinus, c. 35 – 103 d. C.) a Maquiavelo, Napoleón, Jomini, Clausewitz y los teóricos alemanes, y que también incluye aportaciones rusas y soviéticas. Su interés principal es mostrar cómo esa tradición se transforma en la era tecnológica: guerra de información, acciones sin contacto, precisión, maniobra dominante, fuerzas de despliegue rápido, operaciones multidominio y conceptos como el «10-30-30».
Los autores analizan casos como la guerra del Golfo y la «Shock & Awe» para mostrar que las acciones indirectas ya no se reducen al flanqueo o al engaño táctico, sino que pueden adquirir dimensión estratégica mediante el impacto informativo y psicológico. Al mismo tiempo, advierten que esta estrategia no es patrimonio exclusivo de una sola potencia: la contra-maniobra, la contra-sorpresa y la gestión reflexiva de la conducta del enemigo siguen siendo posibles. La experiencia soviética de la Gran Guerra Patria les sirve para recordar que la maniobra y el engaño deben combinarse con objetivos políticos claros y con una dirección estratégica flexible. - Una reflexión filosófica y crítica
El tercer texto, de I. V. Stepanov, adopta una perspectiva filosófica. Analiza el intento de Liddell Hart de convertir la «acción indirecta» en un principio universal, aplicable no solo a la guerra sino a la vida humana en general. Stepanov reconoce la importancia del teórico británico, pero critica la inflación conceptual del término: al extenderse a todo —flanqueo, engaño, sabotaje, maniobra política, persuasión—, la noción pierde precisión y puede volverse trivial.
La crítica se apoya en la tensión entre el «estratega» y el «profeta»: el primero recurre a máscaras y artimañas; el segundo busca la verdad sin calcular sus consecuencias. Liddell Hart querría que el estratega comprendiera las verdades del profeta sin actuar como él, pero esa limitación contradice la pretensión de universalidad de las acciones indirectas. Stepanov cita además a Martin van Creveld para advertir que el término ha llegado a interpretarse de forma tan amplia que casi ha perdido su sentido.
Por qué reunirlos
Leídos en conjunto, estos tres textos permiten ver, desde una perspectiva rusa, la estrategia de acciones indirectas desde sus posibilidades y sus límites. Es una invitación a pensar la estrategia más allá de la batalla: como relación entre fines y medios, como gestión de la percepción y del desgaste, y como actividad política que debe medir sus éxitos por la paz que deja tras de sí. Y sin excederse en su uso y generalización, algo que la trivializaría.